Me siento seco.
Pareciera que se acabaron las ideas.
Se acabó la capacidad de análisis.
La capacidad de conectar ideas.
La imaginación.
Me cuesta trabajo creer que vuelvo a vivir esta crisis.
Todo me da miedo, todo me ataca.
Quiero salir del hoyo, pero yo mismo me detengo.
No me lo permito.
Como si debiera pagar algún gran pecado.
Como si no mereciera salir de este pozo negro que yo me creé.
Este pozo negro que construí a base de miedos.
Miedos que hoy asumo como míos, pero que son realmente adquiridos.
Este pozo negro que, lejos de resguardarme, me sumió en la peor depresión que he vivido hasta ahora.
Si hubiera que ponerle nombre, la llamaría Hitler.
Lo que significa que este pozo negro es My own private Auschwitz.
El Auschwitz donde mueren los sueños.
Las esperanzas.
El Auschwitz que quema la autoestima.
Que calcina el amor propio.
Que consume los deseos.
Los anhelos.
La fuerza propia.
Nietszche decía que hay que tener “oídos nuevos para una música nueva. Ojos nuevos para lo más lejano. Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas. Y la economía de gran estilo: guardar junta la fuerza propia, el entusiasmo propio… El respeto a sí mismo: el amor a sí mismo; la libertad incondicional frente a sí mismo…”
Y mi propio Auschwitz lucha todos los días contra esos principios.
Como todo buen campo de concentración, mi Auschwitz se fortalece con el miedo y la angustia.
Con la desesperación y la impotencia.
Cada nueva duda, significa un avance para él.
Con cada titubeo, mayor es su fuerza.
Es omnipotente y omnipresente.
Su atmósfera se respira con dificultad.
Como si se tratara de aire contaminado.
Todos los días nacen nuevas ideas y esperanzas.
Y todos los días, son condenadas al patíbulo.
Son asesinadas o terminan engrosando la lista de los desaparecidos.
Este es el primer paso para acabar con Auschwitz.
Hay que empezar por recordar.
Por re-encontrar la identidad.
La fuerza propia.
Acabar con el miedo.
Entender que el miedo es el refugio de los fracasados.
El resguardo de los idiotas y malogrados.
Acabar con el miedo.
El miedo que nos han inculcado
El miedo a vivir.
El miedo a morir.
El miedo a responder.
El miedo a cuestionar.
El miedo al fracaso.
El miedo al triunfo.
El miedo a sí mismo.
El miedo a los demás.
“El resto es simplemente la humanidad. - Hay que ser superior a la humanidad por fuerza, por altura de alma, - por desprecio…”
Hay que ver al hombre y al mundo desde la distancia.
Saber que la única forma de entenderlos, es analizando sus defectos.
Aprovechándolos en beneficio propio.
Estar siempre un paso adelante.
Tener siempre la respuesta correcta.
Ser más fuerte, inteligente y rápido que el hombre moderno.
Ese hombre que sólo se aprueba cuando consigue la aceptación de los demás.
Ese hombre que no cree en sí mismo.
Que está convencido de que es pequeño, torpe, pusilánime.
Ese hombre que le rinde tributo a imágenes y no a ciencias.
Que busca siempre la respuesta fuera de sí.
“Que no sabe qué hacer.”
Con su cuerpo.
Con su cerebro.
Con su intelecto, si es que lo tiene...
En pocas palabras, con su vida.
Ese hombre que se siente tan sólo e indefenso que confunde la verdadera felicidad con la sensación que da el comprar un auto nuevo.
Ese hombre que no busca el crecimiento de su alma, de su mente.
El hombre que se contenta con sólo consumir.
A ese hombre es al que “hay que declararle la guerra”.
Pero primero, está el asunto de Auschwitz.
Cómo acabarlo?
Será posible hacerlo de un solo golpe?
Será posible recordar que nada realmente me afecta si yo no lo permito?
Será posible volver a creer en mi poder, cuando no fue suficiente para evitar que Auschwitz se edificara?
Habrá sido un momento de debilidad o distracción?
Sea cómo sea, hay que acabarlo.
Sin piedad.
Sin descanso.
Sin sutileza.
Arrancarlo de raíz.
Aquí, el relato de cómo murió para siempre My own Private Auschwitz.
-Boxer, 2005-2006
sábado, noviembre 11, 2006
jueves, noviembre 09, 2006
textos bonitos
Antes que nada, quedemos claros... o como dicen los gringos "let me set the record straight"...
Yo no soy cultoide..., ni estudié comunicación, ni ciencias políticas, ni filosofía y letras... para acabar pronto, no terminé ni la prepa.
No sé de métricas ni de parábolas, ni de hai kús... es más, de repente confundo endecasílabo con dodecaedro... (de hecho, ahora que lo pienso, ni siquiera sé dónde aprendí esas dos palabras).
Luego entonces, al entrar a este pseudo retrato psicólogico que se supone que deban ser los blogs, no te esperes leer las “grandes joyas de la literatura”, ni un texto bonito... me cagan los textos bonitos!!!
Esos textos épicos que envían mensajes “poéticos y profundos”, por medio de metáforas (a mi gusto) muy baratas, como aquélla del pajarraco que quería alcanzar el vuelo perfecto... Juan Salvador Gaviota (además, el titulito siempre me pareció infame) o los libros con títulos “super in” (favor de pronunciar las últimas dos palabras con tono de fresa chilango aunque sientan que se les quema la lengua al hacerlo) como ese de “caldo de pollo para el alma”... come on!!!!
Tampoco esperes secuencia lógica entre un texto y otro, porque el orden es uno de esos conceptos que explicaron cuando mi cerebro andaba en la pendeja tratando con todas sus fuerzas de bloquear el recuerdo de mi maestro de civismo, que todos sabíamos que golpeaba y abusaba de su esposa.
Tampoco esperes relatos de “Novelas con Corazón”.
Pero sobre todo, no esperes textos bonitos... yo no escribo textos bonitos... me cagan los textos bonitos.
Los textos rositas, los textos que parecen estar escritos en un mundo perfecto donde nada pasa, donde el equivalente de la perfección es la posesión.
Esos textos en los que las ideas están tan pulidas por miedo a la crítica o al fracaso comercial, que terminan por no decir absolutamente nada, pero lo hacen de manera elegante.
No tengo la más remota idea de si lo que escribo tiene algo que decir... lo que sí sé es que es crudo, limpio “como me sale de las pelotas”... y como son textos que me salen de las pelotas, es imposible que sean bonitos....
P D . - U n d o d e c a e d r o e s u n p o l i e d r o d e d o c e c a r a s .
U n p o l i e d r o e s u n s ó l i d o l i m i t a d o p o r d i v e r s o s p o l í g o n o s : e l c u b o y e l h e x a e d r o s o n p o l i e d r o s .
U n e n d e c a s í l a b o e s u n t e x t o c o m p u e s t o p o r v e r s o s e n d e c a s í l a b o s , e s d e c i r , d e o n c e s í l a b a s .
P u s e l o s s i g n i f i c a d o s p o r q u e n o m e q u e r ía q u e d a r c o n l a d u d a . . . y e l m a l p e d o e s q u e d e s p u é s d e p o n e r l o s s i g n i f i c a d o s , m e d o y c u e n t a d e q u e l a s p a l a b r a s n o t e n í a n n a d a q u e v e r c o n e l t e x t o . . .
-Boxer, 2006
Yo no soy cultoide..., ni estudié comunicación, ni ciencias políticas, ni filosofía y letras... para acabar pronto, no terminé ni la prepa.
No sé de métricas ni de parábolas, ni de hai kús... es más, de repente confundo endecasílabo con dodecaedro... (de hecho, ahora que lo pienso, ni siquiera sé dónde aprendí esas dos palabras).
Luego entonces, al entrar a este pseudo retrato psicólogico que se supone que deban ser los blogs, no te esperes leer las “grandes joyas de la literatura”, ni un texto bonito... me cagan los textos bonitos!!!
Esos textos épicos que envían mensajes “poéticos y profundos”, por medio de metáforas (a mi gusto) muy baratas, como aquélla del pajarraco que quería alcanzar el vuelo perfecto... Juan Salvador Gaviota (además, el titulito siempre me pareció infame) o los libros con títulos “super in” (favor de pronunciar las últimas dos palabras con tono de fresa chilango aunque sientan que se les quema la lengua al hacerlo) como ese de “caldo de pollo para el alma”... come on!!!!
Tampoco esperes secuencia lógica entre un texto y otro, porque el orden es uno de esos conceptos que explicaron cuando mi cerebro andaba en la pendeja tratando con todas sus fuerzas de bloquear el recuerdo de mi maestro de civismo, que todos sabíamos que golpeaba y abusaba de su esposa.
Tampoco esperes relatos de “Novelas con Corazón”.
Pero sobre todo, no esperes textos bonitos... yo no escribo textos bonitos... me cagan los textos bonitos.
Los textos rositas, los textos que parecen estar escritos en un mundo perfecto donde nada pasa, donde el equivalente de la perfección es la posesión.
Esos textos en los que las ideas están tan pulidas por miedo a la crítica o al fracaso comercial, que terminan por no decir absolutamente nada, pero lo hacen de manera elegante.
No tengo la más remota idea de si lo que escribo tiene algo que decir... lo que sí sé es que es crudo, limpio “como me sale de las pelotas”... y como son textos que me salen de las pelotas, es imposible que sean bonitos....
P D . - U n d o d e c a e d r o e s u n p o l i e d r o d e d o c e c a r a s .
U n p o l i e d r o e s u n s ó l i d o l i m i t a d o p o r d i v e r s o s p o l í g o n o s : e l c u b o y e l h e x a e d r o s o n p o l i e d r o s .
U n e n d e c a s í l a b o e s u n t e x t o c o m p u e s t o p o r v e r s o s e n d e c a s í l a b o s , e s d e c i r , d e o n c e s í l a b a s .
P u s e l o s s i g n i f i c a d o s p o r q u e n o m e q u e r ía q u e d a r c o n l a d u d a . . . y e l m a l p e d o e s q u e d e s p u é s d e p o n e r l o s s i g n i f i c a d o s , m e d o y c u e n t a d e q u e l a s p a l a b r a s n o t e n í a n n a d a q u e v e r c o n e l t e x t o . . .
-Boxer, 2006
vietnams psicológicos
Durante los últimos años el hombre parece no cansarse de demostrar que en efecto, es la plaga de este mundo.
Todos leemos en los libros de historia sobre la barbarie de la edad media y la conquista y secretamente nos sentimos bien porque creemos que estamos en un mundo mas civilizado, sin darnos cuenta que todo el conocimiento adquirido durante años se está usando para encontrar nuevas formas de represión, nuevas formas de mantener a las mayorías en la pobreza, sin educación, sin oportunidades... nuevas formas de vender la idea de que las mayorías son minorías y que todo está bien, que no hay pedo...
Vivimos en un mundo en el que no respetar los derechos humanos y mantener al grosso en la inopia y la pobreza, son el deporte de las clases gobernantes... porque tienen cola que les pisen, por "seguridad nacional" o simplemente, porque les da la gana.
Vivimos en un mundo en el que uno de los tiranos más famosos de los últimos años (fujimori, con minúsculas porque no merece más), da clases sobre terrorismo en
universidades japonesas. Un mundo donde la libertad de expresión no existe, pero es parte medular de los discursos políticos... donde el avance económico sólo se ve reflejado en los bolsillos de unos cuantos, que por casualidad, son parte de la clase gobernante.
Todos los demás, nosotros, los que dependemos de una chamba para sobrevivir, vemos con asombro que los billetes que recibimos, aunque iguales en cantidad, sirven para menos... y eso cuando nuestro dinero no está en corralito.
Lo peor del caso es que vivimos en ese mundo injusto y no hacemos nada.
El Ché llamaba a crear "dos, tres, muchos vietnam".
Ahora es el momento de empezar, de no permitir que los usuarios de grandes carteras y pequeños cerebros sigan dirigiendo nuestras vidas. Dictando lo que debemos saber, lo que podemos pensar y qué podemos comer (o mejor dicho, si podemos comer).
Hagamos Vietnams sicológicos, opinando, exigiendo, gritando si es necesario...
Hagamos alguna diferencia, aunque sea mínima.
Hagamos que el proyecto alternativo de nación sea real, no un mero punch-line político.
Basura. inconformidad desde el México "Alternativo".
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