sábado, noviembre 11, 2006

My Own Private Auschwitz

Me siento seco.
Pareciera que se acabaron las ideas.
Se acabó la capacidad de análisis.
La capacidad de conectar ideas.
La imaginación.

Me cuesta trabajo creer que vuelvo a vivir esta crisis.
Todo me da miedo, todo me ataca.
Quiero salir del hoyo, pero yo mismo me detengo.
No me lo permito.
Como si debiera pagar algún gran pecado.
Como si no mereciera salir de este pozo negro que yo me creé.
Este pozo negro que construí a base de miedos.
Miedos que hoy asumo como míos, pero que son realmente adquiridos.
Este pozo negro que, lejos de resguardarme, me sumió en la peor depresión que he vivido hasta ahora.
Si hubiera que ponerle nombre, la llamaría Hitler.
Lo que significa que este pozo negro es My own private Auschwitz.
El Auschwitz donde mueren los sueños.
Las esperanzas.
El Auschwitz que quema la autoestima.
Que calcina el amor propio.
Que consume los deseos.
Los anhelos.
La fuerza propia.

Nietszche decía que hay que tener “oídos nuevos para una música nueva. Ojos nuevos para lo más lejano. Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas. Y la economía de gran estilo: guardar junta la fuerza propia, el entusiasmo propio… El respeto a sí mismo: el amor a sí mismo; la libertad incondicional frente a sí mismo…”
Y mi propio Auschwitz lucha todos los días contra esos principios.
Como todo buen campo de concentración, mi Auschwitz se fortalece con el miedo y la angustia.
Con la desesperación y la impotencia.
Cada nueva duda, significa un avance para él.
Con cada titubeo, mayor es su fuerza.

Es omnipotente y omnipresente.
Su atmósfera se respira con dificultad.
Como si se tratara de aire contaminado.

Todos los días nacen nuevas ideas y esperanzas.
Y todos los días, son condenadas al patíbulo.
Son asesinadas o terminan engrosando la lista de los desaparecidos.

Este es el primer paso para acabar con Auschwitz.
Hay que empezar por recordar.
Por re-encontrar la identidad.
La fuerza propia.
Acabar con el miedo.
Entender que el miedo es el refugio de los fracasados.
El resguardo de los idiotas y malogrados.

Acabar con el miedo.
El miedo que nos han inculcado
El miedo a vivir.
El miedo a morir.
El miedo a responder.
El miedo a cuestionar.
El miedo al fracaso.
El miedo al triunfo.
El miedo a sí mismo.
El miedo a los demás.

“El resto es simplemente la humanidad. - Hay que ser superior a la humanidad por fuerza, por altura de alma, - por desprecio…”

Hay que ver al hombre y al mundo desde la distancia.
Saber que la única forma de entenderlos, es analizando sus defectos.
Aprovechándolos en beneficio propio.
Estar siempre un paso adelante.
Tener siempre la respuesta correcta.
Ser más fuerte, inteligente y rápido que el hombre moderno.
Ese hombre que sólo se aprueba cuando consigue la aceptación de los demás.
Ese hombre que no cree en sí mismo.
Que está convencido de que es pequeño, torpe, pusilánime.
Ese hombre que le rinde tributo a imágenes y no a ciencias.
Que busca siempre la respuesta fuera de sí.
“Que no sabe qué hacer.”
Con su cuerpo.
Con su cerebro.
Con su intelecto, si es que lo tiene...
En pocas palabras, con su vida.

Ese hombre que se siente tan sólo e indefenso que confunde la verdadera felicidad con la sensación que da el comprar un auto nuevo.
Ese hombre que no busca el crecimiento de su alma, de su mente.
El hombre que se contenta con sólo consumir.

A ese hombre es al que “hay que declararle la guerra”.

Pero primero, está el asunto de Auschwitz.
Cómo acabarlo?
Será posible hacerlo de un solo golpe?
Será posible recordar que nada realmente me afecta si yo no lo permito?
Será posible volver a creer en mi poder, cuando no fue suficiente para evitar que Auschwitz se edificara?

Habrá sido un momento de debilidad o distracción?
Sea cómo sea, hay que acabarlo.
Sin piedad.
Sin descanso.
Sin sutileza.
Arrancarlo de raíz.

Aquí, el relato de cómo murió para siempre My own Private Auschwitz.

-Boxer, 2005-2006

8 comentarios:

La Lluviedad dijo...

todos somos miedosos, creo. vivimos en la época de los pozos negros. los que creen que no tienen su propio pozo negro (sin cochinadas anatómicas), los del carro de la felicidad, viven abajo del pozo negro y ni siquiera se han dado cuenta de dónde están.
una hace lo posible de construir túneles que conecten su pozo negro, también sin cochinadas anatómicas, con otros.
y también quiero un carro.

Anónimo dijo...

Yo te quiero ensanchar el pozo negro, con todo y las cochinadas anatómicas (qué chistoso... habla como viejita... como mamá antigua)y vas a ver que se te quita el miedo.

YO

Anónimo dijo...

Pero aunque tu llenes de negro lo que yo lleno de risa, aunque tus colores oscuros vivan tatuados a tu piel y por fuerza ésta se apegue a tu por el resto de tus días... mientras que seres como yo cambiemos de piel irremediablemente, aunque nos hubiésemos tontamente enamorado de ella... somos dos almas atormentadas por el mismo río: uno por su cauce, otro por su causa. Y así mi buen amigo, yo te quiero.

Anónimo dijo...

Solo quienes han estado en los valles más profundos pueden conocer la alegría de las cimas más altas.
Dejate caer...pues solo con el vuelo de la caida llegarás a la siguiente cima.

Zuili

Anónimo dijo...

Yo estoy de acuerdo con zuili. Ya he vivido mi primera depresión y se que me esperan muchas más y más graves. Pero el asunto es dejarse caer hasta tocar fondo y una vez puestos los pies en suelo firme ver pa´ donde caminar. El querer ser fuerte es lo que nos ayuda a salir y no perder el rumbo de nuestros deseo sí, pero creo que escudos muy grandes nos alejan del mundo y aun con autos nuevos y gente que los compra hay mucho que disfrutar aquí. Podés probar andar a pie para tener otras perspectiva.

Fab dijo...

La verdad no está en una sola
cabesa dicen los Africanos.

pero doy mi humilde opinion:


cuando me aparto del miedo
se hace más cercano.

cuando me defiendo del miedo
se hace mas fuerte.

Cuando ignoro el miedo
se hace más presente.

cuando acepto el miedo
se hace dosil.

cuando le doy la bienvenida
al miedo, se da la media vuelta,

cuando me convierto en el miedo
se asusta, se va.

la mente es poderosa.
aprender a apartarme de la mente,
aprender a no identificarme con
los pensamientos.

eso hace la meditación,
apartarme de la ilusión.

Anónimo dijo...

El usuario anónimo dijo...
Recuerden que en su niñez pueden estar todas las broncas que nos provocan miedo.

Yo recuerdo a un programa infantil de la cadena mas densa m un personaje que vestia de vampirito y me decia TE VA A DAR MELLO!!!!!!!! MUCHO MELLO!!!!!!

O el Tio Gamboin que se decia que pacholin y salchichita eras sus hijos embrujados porque se portaron mal.

Desde ahi viene la raiz del miedo , desde los audifonos de jacobo , la peluca de Lourdes Guerrero , el signo alienigena que usaba Raul Velazco DE AUN HAY MAS , se dice que al momento que hacia su signo desaparecian a gente de la audiencia

Yo en este momento tengo miedo , miedo de que les valga madre mi opinion o que digan ahhh ira esto es en serio

pero mejor me cago de risa o trato de cagarme de risa de mis miedos

saludos

martch dijo...

jajaja venia con todo el proposito de expresar mi opinon seria y profunda de este asunto pero no puedo evitar despues de leer lo del pozo negro tener un ataque de la risa!!(estoy en mi oficina creo que mañana me corren)uf... bueno aperte de eso no voy a decir "casi" nada, porque me podria quedar pegada y escribir como psicopata durante tres horas y no estaria nada padre, la unica forma de dejar de tener miedo, es dejando de tenerle miedo al miedo. y una vez que logremos esta "casi imposible y monumental tarea" nos vamos a dar cuenta de que el miedo no es si no el poder que nosotros mismos le damos. esa asquerosa mania que tenemos de crecer todo lo que no nos gusta ese masoquismo al que nos aferramos de vivir lo que no queremos... esa indeseable sensacion de lucha y sufrimiento que todos odiamos y amamos al mismo tiempo.